4 consejos para mantener la salud mental en el trabajo

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La Organización Mundial de la Salud estima que actualmente en el mundo, 300 millones de personas tienen depresión y que esta será una de las enfermedades más incapacitantes hasta el 2020 a nivel mundial.

Estudios comprueban que el trabajo está íntimamente relacionado con la salud mental de las personas. Una investigación llevada a cabo durante siete años por la Universidad Nacional Australiana, por ejemplo, concluye que tener un empleo estresante o frustrante es en realidad peor para la salud mental de las personas que estar desempleado. El estrés y la frustración incluyen, según los autores, demandas muy altas, poco control en la toma de decisiones, inseguridad en relación a la permanencia en el empleo y falta de equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa.

Profesionales desempleados presentaron una salud mental significativamente peor que las personas empleadas y satisfechas con el trabajo, pero estaban en mejores condiciones que aquellos con un trabajo en que cual se sentían sobrecargados, inseguros, mal remunerados y microgerenciados. Aún peor: la salud de esas personas se deterioraba con el pasar del tiempo.

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Sin embargo, hay maneras de cuidar tu salud mental, independientemente de que seas feliz o no en el trabajo. Lee los consejos a seguir:

1. Reconoce que tus pensamientos y sentimientos son apenas eso y no hechos

Lograr separar hechos de sensaciones es el primer paso para lograr conocerse y desarrollar el autocontrol. Por ejemplo: tal vez estés ansioso por tener que presentar un proyecto para la presidencia de la empresa y te sientas inseguro. Separar el hecho —”tengo que presentar mañana”— de los sentimientos — “estoy ansioso”— te ayudará a no dejar que las emociones controlen la situación.

Estar ansioso no significa que eres incapaz o que todo va a salir mal. Significa apenas que estás ansioso, lo que es totalmente natural cuando se trata de situaciones desafiantes. De la misma manera, saber separar sentimientos como frustración, miedo o irritabilidad de los hechos a los que están asociados, te va ayudar a lidiar con la cotidianidad de manera más objetiva. Este ejercicio se tornará más fácil con el tiempo y te permitirá mapear las situaciones que te estresan, así como pensar en estrategias para lidiar con ellas.

2. Sé realista

Las expectativas frustradas pueden ser una fuente inagotable de estrés y falta de ánimo. Incluso si esta situación no es culpa tuya, hay algo muy importante que puedes hacer: revisar tus planes. Evalúa tus objetivos iniciales y compáralos con la realidad. ¿Tus expectativas eran realistas? ¿Cuáles obstáculos impidieron el desarrollo de tus planes? ¿Ya existían o aparecieron después? ¿Qué podrías ajustar en tus metas para no frustrarte de nuevo?

Por supuesto que puede valer la pena persistir en un objetivo y superar varios obstáculos hasta lograrlo (encontrar un empleo en un área competida puede incluir ser reprobado varias veces en procesos selectivos), pero también es necesario ser realista y evaluar si ir perseguir ese objetivo está comprometiendo tu salud mental. Establecer metas razonables, por otro lado, puede ser muy benéfico para tu vida en su totalidad.

3. Haz pausas

Puede parecer tentador saltarte la hora del almuerzo o comer sentado frente al computador para ganar tiempo en el trabajo, pero eso no es bueno ni física ni mentalmente. Aprovecha ese tiempo para salir de la oficina, dar una vuelta al aire libre y para moverte un poco.

“El ejercicio físico es uno de los mejores tratamientos para interrumpir el ciclo de la ansiedad. Los seres humanos no fueron hechos para estar en lugares cerrados 12 horas al día, 5 días a la semana. No todo el mundo puede darse el lujo de trabajar al aire libre o medio tiempo, pero dar pequeños pasos para mantener la salud sobre control mientras trabajas por periodos largos puede ayudar a disminuir el estrés” aconseja el psicólogo Konstantin Lukin en un artículo sobre salud mental para Psychology Today.

Lo mismo vale para las pantallas: no fuimos diseñados para estar frente a una pantalla por tantas horas. Además, tomarse algunos minutos para distraerse de una tarea puede ser muy bueno para la concentración y la creatividad. Puede parecer contradictorio, pero hacer una pausa en el trabajo te ayudará a no perder tiempo después.

4. Cultiva amistades

Contar con una red de apoyo es muy importante para nuestra salud física y mental. Por eso, dedica algún tiempo y energía a cultivar buenas relaciones con las personas que te hacen sentir bien.

Cuando las cosas estén difíciles (a todos nos pasa), conversa con un amigo, un pariente o tu pareja, así sea por un mensaje de texto. “Conectarse con los seres queridos por sí solo puede ayudar a mejorar tu humor y a recordarte de aquello que valoras en la vida. Mantener en mente las cosas que más importan puede ayudar a sentirte menos estresado en el trabajo y quizás más feliz y más productivo”, explica Lukin.


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