6 habilidades de la infancia que nos ayudan en el trabajo

0

Los niños tienen una forma única de enfrentar las cosas y muchas de esas singularidades se acaban perdiendo al llegar a la vida adulta. Aunque ese proceso es necesario para la madurez, con él se pierden habilidades que podrían ayudarte a crecer profesionalmente.

Separamos las características típicas de la infancia que te pueden ayudar a entender los nuevos desafíos, enfrentar las oportunidades y mejorar tus relaciones profesionales.

1. Curiosidad

Para los niños la vida es un universo de posibilidades y de oportunidades para descubrir algo diferente. Seguramente ya fuiste bombardeado con preguntas de pequeños como “¿pero por qué?”, “¿cómo funciona?”, “¿me explicas eso?”.

Ellos no le temen a lo nuevo y están siempre preparados para explorar el mundo. Anhelan entender como funciona todo y buscan relacionar las novedades con lo que ya conocen.

Una buena forma de rescatar eso en la vida adulta es aceptar lo que las nuevas oportunidades te pueden enseñar y poner de tu parte para aprender de los desafíos. Además de eso, es importante saber que no siempre es posible conocer algo sin la iniciativa de ir por las respuestas.

2. Aprender lúdicamente

Esa iniciativa de aprender y aceptar las novedades viene junto con la facilidad en el aprendizaje. Con los niños todo tiende a ser llevado de una manera más relajada y lúdica, y casi siempre lo aprendido se logra divirtiéndose.

Eso significa que existen otras formas de aprender nuevas habilidades y tareas que te ayudaran en el trabajo. ¿Ya pensaste en hacer las cosas divertidas y esforzarte para aprender algo jugando?

3. Empatía

La empatía es nítida durante la etapa infantil. Los niños demuestran su preocupación por las personas a su entorno de manera espontánea, preguntando qué está pasando o cómo alguien está sintiéndose, en caso de notar algo extraño.

Practicar la empatía modifica el día de las personas. Haz el ejercicio de colocarte en el lugar de tus colegas de trabajo, da el apoyo en momentos difíciles y esfuérzate para mejorar el ambiente en la oficina.

4. Persistencia

¿Te has percatado de todo el empeño de un bebé al aprender a caminar? La característica de la persistencia es clara en esa etapa en que, con todas las caídas, ellos continuan intentando hasta ser capaces de caminar sin ayuda de nadie.

En la vida adulta, muchas veces el camino más fácil será el de la desistencia o el de amargarse con obstáculos. Buscar esa esencia infantil puede transformar los grandes desafíos en pequeñas metas por cumplir y te dará el combustible para continuar tu camino al futuro anhelado.

5. Simplicidad al crear o imaginar

El universo lúdico de los niños estimula la creatividad y origina ideas fantásticas. Aunque muchas de esas creaciones no tienen sentido, el ejercicio de abstracción es crucial para encontrar soluciones y nuevos caminos para las situaciones más triviales de nuestro día a día.

Practicar ejercicios que faciliten el proceso creativo puede transformar las largas y complicadas reuniones en conversaciones ligeras que proporcionen ideas jamás imaginadas.

6. Facilidad de hacer amigos

Conforme llega la madurez, nuevos gustos y preferencias son descubiertos, aumentando los criterios a la hora de acercarte a otras personas. Las relaciones también tienden a ser más superficiales y los lazos reales no son creados con tanta facilidad.

¿No sería más provechoso dejar de lado esa resistencia para realmente aproximarte a tus colegas en oficina, intentando crear relaciones verdades que harán un mejor ambiente?

Comments

comentarios

Compartir.